Rosquillas de San Isidro

El origen de las rosquillas de San Isidro parece que viene desde la edad media, pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando empezaron a popularizarse en las fiestas de San Isidro patrón de Madrid.
La fecha exacta no se conoce a ciencia cierta pero ya en 1890 el pintor Ángel Lizcano pintó un lienzo de las romerías de San Isidro donde las rosquillas son las protagonistas
Cuenta la leyenda que fue la tía Javiera, una vecina de Fuenlabrada, quien empezó a vender estos dulces madrileños en la pradera de San Isidro y al fallecer Javiera no tardaron en salirle imitadores y familiares ficticios, pues ella no tenia descendencia ni familia conocida, al poco de fallecer eran muchos los pasteleros en la Pradera de San Isidro que afirmaban ser familiares suyos.
Estas rosquillas han perdurado en el tiempo y en nuestros días no se puede uno imaginar las fiestas de San Isidro en Madrid si ellas, es el dulce típico de la capital y del que los Madrileños se sienten muy orgullosos con sus rosquillas Tontas, las Listas y las de Santa Clara.
Son fáciles de hacer, un poco laboriosas pero no tienen ninguna complicación, a mí me gustan mucho y os animo a que las hagáis por que entre otras cosas os vais a ahorrar un dinerito ya que las de las pastelerías se han puesto bastante caras y desde luego como las cosas hechas en casa no hay nada por qué tienen el ingrediente más importante para que queden bien ricas, el AMOR y el CARIÑO con el que hacemos todo para los nuestros.

INGREDIENTES
Para 12 rosquillas
PARA LA MASA:
6 cucharadas de aceite de oliva suave
La piel de un limón
1 cucharadita de anís en grano
4 huevos
100 g de azúcar
1 copa de anís
350 g de harina
1 cucharadita de levadura en polvo tipo Royal
Una pizca de sal
PARA LA GLASA:
1 huevos
Azúcar glasé la que admita

PREPARACIÓN
1. Poner las 6 cucharadas de aove en una sartén, cuando empieza a estar caliente añadir la cáscara de limón (sin nada de blanco) dejar a fuego suave durante 10 minutos, retirar la cáscara de limón y desecharla, apartar la sartén del fuego y dejar que el aceite se enfríe por completo.
2. Poner otra sartén al fuego, echar en ella el anís en grano y dejar que se tuesten, a continuación ponerlos en un mortero y machacar hasta reducirlos a polvo.
3. Batir en un bol 3 de los cuatro huevos de la masa junto al azúcar, hasta que queden blanquecinos y espumosos, añadir el aceite frito y frío, los anises en polvo, y la copa de anís, mezclar todo muy bien, ir añadiendo la harina tamizada junto a la levadura y la pizca de sal, tiene que quedar una masa homogénea, a veces es necesario añadir un poco más de harina, eso se nota si la masa la necesita, tapar el bol con un paño o con papel film y dejar reposar al menos una hora en la nevera.
4. Engrasar las manos con aceite y dividir la masa en 12 porciones, formar bolas con ellas, aplastar un poco y hacer un agujero en el medio, para dar forma a las rosquillas.
5. Engrasar una bandeja de horno e ir colocando en ella las rosquillas un poco separadas entre si, batir el huevo restante y pincelar las rosquillas con él, dejar reposar las rosquillas 10 minutos y volver a pincelar de nuevo.
6. Calentar el horno con calor arriba y abajo a 180 grados, meter la bandeja con las rosquillas y dejar unos 15 minutos o hasta que tomen color por la parte superior, sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.
7. Para hacer la glasa separamos la clara de la yema del huevo, batimos en un bol la clara ligeramente y empezamos a añadir el azúcar glas, tiene que quedar una pasta un poco espesa, esta sería la glasa blanca, reservamos
Por otro lado batimos ligeramente la yema y le vamos añadiendo azúcar glas hasta que quede una pasta bastante espesa, reservamos.
8. Cuando están totalmente frías las rosquillas, vamos pasado unas por glasa blanca, estas serían las denominadas rosquillas de Santa Clara, y otras por glasa amarilla, estas serían las rosquillas listas y dejamos alguna sin pasar por las glasas y estas serían las denominadas rosquillas tontas.
9. Una vez pasadas las rosquillas por la glasa, las ponemos en una rejilla y las dejamos en un lugar  frío y seco hasta que se seque totalmente la glasa.
(Nota) Otra opción para el secado de las rosquillas es meterlas en el horno a entre 40 y 50 grados unos 20 minutos, recodar que las rosquillas ya están horneadas, solo queremos que se seque y se ponga dura la glasa.
(Observaciones) Si la yema de huevo que hemos usado para la glasa tiene un color amarillo pálido podemos utilizar unas gotas de colorante alimentario que viene en un tubitos pequeños de diferentes colores y que trae uno amarillo que le puede ir muy bien, lo podemos encontrar en los supermercados en la zona de productos de pasteleria
También si queréis dar a las rosquillas de Santa Clara un toque a limón, añadir unas gotas de zumo de limón a la clara de huevo y le dará ese rico sabor.
Espero que os gusten.

Comentarios